AVANCES TECNOLÓGICOS EN LA INGENIERÍA CIVIL

Siendo diversos los factores que pueden causar el agrietamiento del concreto, este no solo deriva en una apariencia poco atractiva, sino que pueden llegar a causar graves daños y poner en peligro las cualidades mecánicas de una estructura.

El microbiólogo e investigador holandés Henk Jonkers y su colega Virginie Wiktor desarrollaron un agente de reparación biológica que consiste en dos líquidos que se rocían sobre el concreto agrietado. El primer líquido contiene bacterias productoras de caliza, nutrientes y un tampón de pH. El segundo fluido consiste en compuestos orgánicos de calcio y nutrientes inorgánicos.

Cuando el primer líquido se atomiza sobre el concreto, es absorbido por las grietas y superficies porosas del concreto. La absorción aumenta después de que se aplica el segundo líquido y ambos líquidos forman una jalea viscosa que sella las grietas. Posteriormente, las bacterias comienzan a producir abundante carbonato de calcio, llenando así las grietas del concreto.

La tecnología fue desarrollada y patentada en colaboración con la Universidad Tecnológica de Delft. El agente de reparación biológica se implementa en varios productos que son aplicables tanto para construcciones nuevas como para estructuras existentes. La técnica y el momento de agregar las bacterias dependen del producto.

Una subvención de Demonstrator, programa que se enfoca en facilitar y estimular la aplicación de resultados de investigación de universidades holandesas, brindó a los científicos la oportunidad de implementar un modelo que probó la capacidad de reparación del agente biológico bajo diferentes condiciones. Luego de la exitosa demostración, creció el interés del mercado y se convirtió en un hecho su establecimiento comercial.

Los productos se pueden agregar a la mezcla de concreto (agente de autocuración para mezclas de concreto) o se pueden usar para la reparación de estructuras de concreto existentes (mortero de reparación y solución de reparación líquida)

Cada año se producen miles de millones de metros cúbicos de concreto en todo el mundo, lo que resulta en una enorme huella de dióxido de carbono. Esta tecnología puede dar como resultado una reducción sustancial de esta huella, puesto que permite elementos estructurales delgados y una prolongación de la vida útil de las estructuras de concreto.

Fuentes: UT Delft, Basilisk.

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